Hablando de Pagos Móviles: Cartera Móvil vs. Cartera Digital

Se habla de Cartera Digital y Cartera Móvil como si se trataran de sinónimos, pero realmente no son lo mismo. Hablamos de cartera móvil cuando el propio móvil se convierte en un billetero; de tal modo que toda la información financiera importante, como el número de cuenta bancaria y el de la tarjeta de crédito están almacenados en el dispositivo móvil. Los pagos se realizan a través de la tecnología NFC, en el propio dispositivo móvil, siendo necesario un determinado terminal de pago para que el sistema funcione.

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Una cartera digital, sin embargo, se diferencia en un aspecto principal de las carteras móviles: las carteras digitales existen dentro de la denominada “nube” y no están ligadas a ningún dispositivo en particular, sino que se puede acceder a ellas a través de múltiples dispositivos y formas, desde una tarjeta física, un número de teléfono o un código PIN, hasta a través de un dispositivo móvil con tecnología NFC con modo peer-to-peer.

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Nos encontramos así que la cartera móvil presenta retos como la necesidad de que los usuarios adopten un determinado sistema o el elevado gasto que supone para los comerciantes adaptarse a esta tecnología. Sin hablar del riesgo que supone almacenar de forma permanente en el teléfono móvil los datos bancarios, si se pierde o alguien lo roba.

En cambio, la cartera digital cuenta con el sistema de seguridad inherente a la nube en la que esté alojada. Cada usuario tiene acceso a esta cartera digital en cualquier momento y lugar, y no importa desde qué dispositivo se acceda a ella. La diferencia con la cartera móvil resulta evidente, ya que en el caso de la cartera móvil si te roban el teléfono con tus datos bancarios almacenados en él, si el ladrón realiza compras con él, es imposible diferenciar si esas compras las ha realizado él o tú.

Según la consultora Juniper Research, el volumen de pagos móviles podría alcanzar los 1.700 millones de dólares en 2017, lo que supone un 4% de todas las transacciones comerciales que se realizan a nivel mundial.

Cada vez hacemos más esfuerzos para aprovechar al máximo las posibilidades que la tecnología móvil ofrece, pero también hay que ser consciente de que las transacciones a través de dispositivos móviles deben contar con las adecuadas medidas de seguridad y privacidad.

Compartimos contigo 6 TIPS importantes a la hora de lograr seguridad en las transacciones que se llevan a cabo desde dispositivos móviles:

  •  El primer paso y el más fácil es utilizar una contraseña para proteger tu teléfono.
  •  También puede ser conveniente contratar algún servicio que permita rastrear la ubicación del Smartphone y anular el servicio si es necesario.
  • A la hora de comprar online o de enviar dinero es aconsejable usar medios de pago como PayPal, que mantienen la información personal segura, ya que no almacenan dentro del dispositivo ni el nombre de usuario y contraseña de acceso, ni la información de la cuenta bancaria o tarjeta de crédito asociada.
  • Hay que ser precavidos con los enlaces. No todos los links llevan a donde se supone que van, por lo que al recibir un e-mail, aparentemente de tu banco, de PayPal o de una institución, no hagas click en el link que supuestamente te dará acceso a tus cuentas online. Se puede tratar de un caso de Phishing.
  •  Ten cuidado con el Smishing, amenaza que localiza a usuarios de smartphones a través de mensajes de texto fraudulentos
  • Hay que entender cómo funcionan las aplicaciones. Si una aplicación contiene malware puede dañar tu dispositivo o robar tu información personal. Ten en cuenta que descargarte una aplicación es una invitación para que el programa entre en tu móvil, así que es muy recomendable leer detenidamente todos los permisos que solicita una APP antes de ser instalada.

(Cartera Digital vs. Cartera Móvil. EMagazine, Septiembre/Octubre 2013. Entrevista a Estanis Martín de Nicolás, Director General de Paypal España y Portugal)

El curioso caso de los Códigos QR

ImagenEn los últimos meses son muchos los posts que han publicado información acerca de lo decepcionante de los códigos QR.

Como toda tendencia, comenzó a hablarse rápidamente de la revolución que iban a suponer, y como muchas veces ocurre, las expectativas no se han visto cumplidas.

¿Son los códigos QR una herramienta útil realmente? ¿O todas las posibilidades que ofrecían han sido más bien fruto de las buenas intenciones de unos pocos?. Nosotros realmente creemos en el potencial de esta herramienta, que radica precisamente en la ventaja comparativa de este formato: la capacidad de almacenar todo tipo de información en un espacio muy reducido. Esto hace que sea prácticamente compatible con cualquier soporte, ya sea cualquier tipo de publicidad o packaging que se nos pueda ocurrir.

El hecho de que puedan leerse a través del dispositivo móvil (el único medio al que estamos expuestos las 24 horas del día), hace que esa accesibilidad y esa ubicuidad propios del código QR se vean reforzados, haciendo un tandem perfecto.

¿Cuál ha sido el problema entonces? ¿Qué ha fallado? Pues sencillamente que nadie ha tenido en cuenta esa ventaja comparativa inherente al código QR, y no ha sabido aplicarlo bien. Es cierto que de vez en cuando vemos campañas que los emplean adecuadamente, como la última campaña de Danone “Alimentando sonrisas” (Veáse link: http://bit.ly/1eEELJF); pero generalmente el empleo de esta herramienta resulta muy forzado.

Por ejemplo, ayer tuve que acercarme al centro comercial, y entré en dos establecimientos: una perfumería y un supermercado. Bueno, pues cuando recorría los estantes para elegir el mejor producto calidad-precio, me dí cuenta de que mucha información que necesitaba para valorar el producto o decantarme por uno y otro no estaba a mi disposición. Los envases de los productos y el diseño limitan mucho la información que pueden contener. ¡Ahí es donde los códigos QR deberían de entrar en juego!.

Quiero poder coger un maquillaje concreto, y poder ver cómo se aplica, para qué piel es más adecuado, con qué producto complementario combina mejor, o trucos de experto sobre su uso. Quiero saber si veo un lápiz de ojos efecto ahumado, cómo utilizarlo antes de pasar por caja.

O mucho mejor, me gustaría poder saber una receta en la que utilizar un ingrediente que nunca compro porque no sé a qué comida le viene bien. O poder saber el origen de una naranja o verdura, o la información nutricional bien explicada, no con tablas resumidas en gramos y kcal de tamaño minúsculo; sino saber cuánto me aporta comerme dos galletas, o por ejemplo con qué otras comidas hará sobrepasar esa cantidad ingerida, la cantidad recomendada de calorías diarias a ingerir.

Y toda esta información en formato video, texto o post de un blog, puede ir contenida en un pequeño código impreso en el envase de cualquier producto. Es toda una revolución, lo que ocurre es que nadie ha sabido utilizar bien los códigos QR porque realmente se ha olvidado la ventaja comparativa que tienen con respecto a otros formatos.

Los códigos QR son como el ratón de un ordenador, un invento que inicialmente no se supo cómo utilizar, y que después se ha convertido en un imprescindible  en cualquier ordenador.